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¿Sabías que la grasa que acumulamos podría ser una armadura emocional?

¿Sabías que la grasa que acumulamos podría ser una armadura emocional?

Según los profesionales de la salud, cualquiera de nosotr@s es perfectamente capaz de perder peso, el verdadero problema reside en no recuperarlo. Así que, si te has puesto a dieta una y otra vez y no has podido perder o mantener tu peso, probablemente estés acumulando grasa como armadura emocional.

Acumular emociones = Acumular grasa

Estudios recientes han demostrado que las emociones que no hemos procesado nos hacen acumular grasa. De hecho, un artículo publicado por la International Journal of Obesity afirma que las emociones negativas, tales como la ansiedad y el estrés hacen que produzcamos cortisol, una hormona que en altos niveles nos hacen ganar peso y acumular grasa abdominal.

Del mismo modo, las antiguas enseñanzas de Ayurveda, una práctica milenaria de la India asegura que nuestro estado emocional tiene un gran impacto en nuestra salud física. Ya que somos seres emocionales, hay una profunda conexión entre nuestros pensamientos – tanto conscientes como inconscientes – y la grasa que acumulamos en nuestro cuerpo.

Los principios básicos son muy simples: nuestro cuerpo tiene que poner en algún lado todo aquello con lo que no podemos lidiar. Así, ganar peso puede ser sólo un síntoma de nuestro desbalance emocional, y si no somos capaces de rebalancearlas, muy probablemente las conservemos como grasa corporal a modo de armadura emocional.

Cómo trabajan las emociones negativas en nuestro cuerpo

Muchos de nosotr@s utilizamos la comida no sólo para nutrir nuestro cuerpo, sino también para “cubrir” nuestras necesidades emocionales. Es por ello que tener unas libras de más nos sirven como un escudo o armadura contra todas las situaciones y personas que pudieran potencialmente herirnos u obligarnos a enfrentar nuestros miedos y ansiedades.

Pero nuestra grasa corporal no sólo es una manera de protegernos a nosotros mismos, también significa que estamos evitando el riesgo de intentar nuevas cosas – “Cuando haya perdido peso, seguramente haré eso” – así que usamos nuestra grasa corporal como una excusa para no vivir nuestra vida hoy.

Éstas son algunas de las emociones negativas que suelen hacernos acumular grasa corporal:

  • Abandono e inseguridades.
  • Necesidad de protección por daño o agresión.
  • Necesidad de ser vistos y reconocidos.
  • Carencias emocionales y/o económicas.
  • Separación, muertes, abortos.
  • Frustración; necesidad de esconder nuestras emociones.
  • Maternidad y necesidad de proteger al niñ@ interior.

Algunos consejos que pueden ayudarte a perder peso y curar tus emociones

  1. Lleva un diario de comida: Debes anotar TODO lo que comas, y más importante aún, cómo te sientes antes y después de comerlo. Esto te ayudará a saber para qué estás usando la comida y te dará una idea de cuáles son tus problemas.
  2. Comienza a hacer ejercicio: Da paseos, haz yoga, toma clases de baile. Cuando empezamos a movernos reemplazamos la comida – y el sentirnos mal – con una actividad más placentera, algo que nos hace sentir bien.
  3. Come conscientemente: Sé plenamente consciente de lo que te llevas a la boca, y cada vez que decidas comer algo, pregúntate por qué lo estás comiendo y qué beneficios (beneficios reales) te traerá.
  4. Elige tus alimentos inteligentemente: Si sabes qué alimentos son los mejores para ti cuando estás tratando de perder peso, como sólo esos alimentos. Ve al supermercado ya con una lista y trata de evitar cualquier situación en que sepas que podrías comer de más o comer comida poco sana.
  5. Acéptate, ámate, y perdónate: Esto puede no ser tan sencillo como suena, la buena noticia es que puedes entrenarte a hacerlo. Puedes empezar por anotar todos los días al menos una de tus virtudes, algo que tú o los demás amen de ti. También puedes poner una nota en algún lugar que te sea siempre visible, así recordarás tantas veces como puedas lo maravillos@ que eres.

Como has visto, ganar peso y acumular grasa no sólo tiene que ver con malos hábitos alimenticios, sino que también son una consecuencia de una salud emocional deficiente.

Si tú eres un@ de és@s que piensan que nunca vas a perder peso, pregúntate qué conflictos estás evadiendo o escondiendo, trata de resolverlos y libérate de esa armadura emocional. Éste siempre puede ser el primer día del resto de tu vida, así que #YaDecídete.

Diferencias entre alimentos Orgánicos, Naturales, Non-GMO, Gluten-Free y muchos más

Diferencias entre alimentos Orgánicos, Naturales, Non-GMO, Gluten-Free y muchos más

Las dietas a base de alimentos “verdes”, “orgánicos”, o “libres de gluten” se han vuelto muy populares en los últimos años. Sin embargo, las tiendas están abarrotadas de productos cuyas etiquetas nutrimentales contienen todo tipo de términos confusos. Por ello nos hemos dado a la tarea de ayudarte a descifrarlos.

Orgánico

Los alimentos orgánicos se cultivan sin hacer uso de pesticidas sintéticos, genes modificados con bioingeniería (transgénicos), fertilizantes derivados del petróleo, o fertilizantes de aguas negras.

En el caso del ganado orgánico utilizado como productos cárnicos, huevos y lácteos, los animales pueden pastar y se les alimenta con alimento también orgánico. No se les administran antibióticos ni hormonas de crecimiento (de las que hablaremos más adelante).

En cuanto a sus beneficios, los alimentos orgánicos poseen más antioxidantes, y ya que básicamente no tienen contacto alguno con químicos de laboratorio, las personas con alergias a alimentos o a conservadores, suelen sentirse mejor cuando comen alimentos orgánicos. Recuerda buscar siempre buscar la etiqueta USDA Organic.

Natural

Esta es, en definitiva, el término más controversial, ya que no hay un acuerdo sobre a qué se refiere. Se asume que los “alimentos naturales” son los que han sido procesados o no contienen aditivos tales como hormonas, antibióticos, edulcorantes, colorantes o saborizantes. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) no reconoce el término “natural”.

En los Estados Unidos, la USDA exige que cada producto alimenticio que se etiquete como “natural”, debe especificar a qué se refiere exactamente, tal como “sin colorantes añadidos”, “sin ingredientes artificiales”, o “mínimamente procesado”.

Non-GMO (No transgénico)

Los GMOs (“organismos genéticamente modificados), o comúnmente llamados “transgénicos” son aquellos que han sido modificados para hacerlos resistentes a los herbicidas y/o producir un insecticida. Los alimentos Non-GMO significa que NO son alimentos transgénicos.

Los GMOs se hallan en muchos cultivos (aquí encontrarás una lista completa), así que muy probablemente los consumes en el cereal de tu desayuno, y en cualquier alimento que contenga jarabe de maíz o lecitina de soya.

Se cree que los GMOs aumentan los problemas de los alérgenos alimentarios (alimentos que provocan reacciones alérgicas) y gástricos, así como el riesgo de cáncer, aunque nada se haya probado de manera concluyente.

Gluten-free (Sin gluten)

El gluten es una proteína presente en el trigo, espelta, centeno y cebada. Algunos granos están naturalmente libres de gluten, tales como el arroz integral, trigo sarraceno, quinoa, arroz salvaje, amaranto, sorgo, mijo, polenta y teff.

Las personas con desórdenes relacionados con el gluten, tales como celiaquía, sensibilidad al gluten no celiaca, ataxia por gluten y alergia al trigo, deben llevar una dieta libre de gluten.

Sin embargo, y aun si no se ha hecho suficiente investigación, las dietas libres de gluten se han vuelto muy populares porque se cree que ayudan a bajar de peso. Según la Cleveland Clinic, el mayor riesgo de estas dietas es que reemplazan muchos productos con gluten con alimentos altamente procesados sin gluten que no sólo no ayudan a perder peso, sino que incluso pueden aumentarlo ya que suelen tener más calorías que los que contienen gluten.

No-hormones added (Sin hormonas añadidas)

Esta etiqueta se encuentra en todo tipo de carnes, pero hay un par de cosas que debemos entender primero. Para empezar, todos los organismos contienen hormonas (incluyéndonos), así que no hay tal cosa como “sin hormonas” o “libre de hormonas”, ya que son totalmente naturales. Ahora bien, la etiqueta “sin hormonas añadidas” se refiere a productos cárnicos a los que no se les añadió hormonas durante su crianza.

Se añaden hormonas a los animales para que crezcan más rápidamente, y aún si la FDA afirma que no son dañinos, se cree que aumentan el riesgo de cáncer de pecho, próstata, y otros cánceres en humanos.

No antibiotics added (Sin antibióticos añadidos)

Como esta etiqueta se encuentra en carnes/aves, y también podrás encontrar “criado sin antibióticos” o “no se administraron antibióticos” siempre y cuando el criador proporcione la documentación que pruebe que el animal se crio sin antibióticos.

Los epidemiólogos han podido relacionar el uso excesivo de medicamentos en animales con infecciones halladas en humanos, incluyendo el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM, en carne de pollo, puerco y res. Además, el abuso de los antibióticos en animales ha dado lugar a infecciones que las medicinas ya no pueden curar; del mismo modo, los humanos pueden infectarse cuando coman alimentos que se hayan contaminado con alguna bacteria.

Fair-trade (Comercio justo)

El Fair Trade o comercio justo es un modelo en el que los agricultores reciben un precio justo por sus cosechas. Aunque no lo creas, cuando compramos productos en una tienda, ésta se lleva la mayor parte del dinero, mientras los agricultores se llevan una mínima parte en comparación.

Ya que el fair trade fija precios mínimos (sin importar el mercado, los cultivos especificados no pueden venderse por menos de ese precio), los agricultores reciben pagos y salarios justos, trabajan en condiciones seguras, y se protege al medio ambiente, mejorando así sus comunidades.

Cage-free (libres)

Esta etiqueta se ha vuelto muy popular en las cajas de huevos y carne de pollo, y quiere decir que las gallinas y los pollos no estaban en jaulas. Pero eso no quiere decir que fueran realmente “libres” para andar de aquí para allá, ya que en su mayoría siguen permaneciendo en espacios muy reducidos (eso sí, sin jaulas) donde apenas si pueden moverse sin chocar uno con otro.

En cuanto a sus ventajas, no hay ninguna evidencia de que los huevos “de gallina libre”, o la carne de “pollo libre” sea más nutritiva.

Free Range (libre pastoreo)

Esta etiqueta quiere decir que los animales podían pasear libremente al menos la mitad de su vida; está regulada por la USDA e incluye carne, huevos y aves, pero no implica que también la gallina que ha puesto los huevos sea “de libre pastoreo”. Además, ten en cuenta que la USDA considera que 5 minutos son tiempo suficiente para que los animales paseen libres.

En cuanto a sus beneficios, las carnes de libre pastoreo contienen menos calorías y menos grasas. Por si fuera poco, tienen mayores niveles de vitaminas y un mejor equilibrio de ácidos grasos omega-3 y omega-6 que la carne y lácteos convencionales.

Ahora que conoces las diferencias entre tantas etiquetas, podrás tomar decisiones más sanas para alimentarte, que son buenas para tu salud y tu bolsillo. Recuerda que un estilo de vida sano es siempre tu decisión, #YaDecídete.

La vitamina D y la pérdida de peso

La vitamina D y la pérdida de peso

La vitamina D es una gran aliada en la pérdida de peso ya que ayuda a prevenir el crecimiento de células de grasa. Además, fortalece nuestros huesos, mantiene nuestros niveles hormonales bajo control, refuerza nuestro sistema inmunológico, protegiéndonos contra las enfermedades.

Por si fuera poco, la vitamina D ayuda a modular el crecimiento celular, reducir la inflamación y mejorar nuestras funciones neuromusculares e inmunes. Y, además, si lo que buscas es bajar tu presión sanguínea, y reducir el riesgo de diabetes, infarto, artritis reumatoide o esclerosis múltiple: esta es la vitamina para ti.

Deficiencia de Vitamina D

La deficiencia de vitamina D, puede resultar en complicaciones de sobrepeso y obesidad, ya que se liberan hormonas que estimulan el apetito, de forma que comemos más y subimos de peso. Sin suficiente vitamina D, los niños son propensos al raquitismo, y los adultos a desarrollar osteoporosis u osteolomacia (reblandecimiento de los huesos).

En realidad, casi todos cubrimos nuestros requerimientos de vitamina D cuando nos exponemos a la luz solar. Sin embargo, la hora del día, la cantidad de tiempo que nos exponemos al sol, la nubosidad, el smog, el contenido de melanina y el filtro solar afecta nuestra exposición a los rayos UV y la síntesis de vitamina D. Pero, no hay que perder de vista que es recomendable limitar nuestra exposición a la luz del sol para evitar cáncer de piel, generalmente de 10 a 15 minutos al día son suficientes.

En dónde encontramos vitamina D

La vitamina D se encuentra de forma natural en muy pocos alimentos, tales como los pescados azules (salmón, atún y macarela) y los aceites de hígado de pescado. Otros alimentos con pequeñas cantidades de vitamina D son el hígado de res, los quesos y las yemas de huevo.

Es por eso que la mayor parte de nuestra ingesta de vitamina D viene de alimentos fortificados (alimentos con nutrientes añadidos), tal como leche, jugo de naranja, yogurt, margarina, entre otros. Si quieres saber más, la Dietary Guidelines for Americans publica una lista detallada de los alimentos que contienen vitamina D junto con su información nutrimental.

  • Un patrón de alimentación sana que contenga vitamina D incluye:
  • Una variedad de vegetales, frutas, granos enteros, leche sin grasa o baja en grasa, productos lácteos y aceites.
  • Alimentos proteínicos, tal como mariscos, carnes magras y aves, huevos, legumbres (frijoles y guisantes), nueces, semillas y productos de soya.
  • Limita las grasas saturadas y las trans, así como las azúcares añadidas, el azúcar y el sodio.

La ingesta excesiva de vitamina D puede ser dañina

Los requerimientos de vitamina D dependen del tamaño de cada cuerpo. Antes de tomar algún suplemento de vitamina D, consulta primero con tu doctor para que te diga si necesitas tomarla y en qué cantidad.

Según una encuesta realizada por Reuters, actualmente uno de cada cinco norteamericanos consume suplementos de vitamina D, y un número creciente los toman en exceso creyendo que así mejoran su salud.

Un estudio llevado a cabo por Pamela Lutsey, investigadora de la Universidad de Minnesota, encontró que la ingesta excesiva de vitamina D puede ser dañina, ya que provoca la sobre absorción de calcio y puede llevar la sedimentación de calcio (piedras) en tejidos blandos, tal como el corazón y los riñones.

Por ello es importante que sólo consumamos la dosis recomendada: 600 UI (15 mcg) de vitamina D por día para adultos de 19-70 años de edad.

Recuerda que tú salud debe ser tu prioridad No. 1, así que #YaDecídete y comienza a hacer los cambios necesarios en tu vida diaria para conseguirlo.

¿Existen realmente los alimentos con calorías negativas?

¿Existen realmente los alimentos con calorías negativas?

Cuando tratamos de perder algunas libras, hay pocas ideas tan atractivas como “alimentos con calorías negativas”. Sin embargo, aquí pregunta clave es si realmente podemos comer cuanto queramos de algunos alimentos sin culpa alguna… o sin ganar libras.

¿Alimentos con calorías negativas?

De acuerdo con sus defensores, los alimentos con calorías negativas o catabólicos son los que queman más calorías al ser digeridos que las calorías que contienen.

Teóricamente, eso quiere decir que podríamos comerlos tanto como quisiéramos y no sólo no ganaríamos peso, sino que incluso podríamos perder algunas libras.

Veamos. Cuando hablamos de “alimentos con calorías negativas”, no quiere decir que tienen menos que cero calorías, se trata más bien de un efecto de “resta de calorías”. Por ejemplo, una manzana mediana tiene alrededor de 85 calorías, pero en promedio, un cuerpo utiliza 99 calorías para digerirla. Eso nos dejaría con 14 calorías quemadas “por adelantado”.

Hasta aquí, todo es perfecto. Sólo que se está tomando en cuenta, ni el índice metabólico basal (número de calorías que quemamos en reposo), ni el efecto térmico de los alimentos (cantidad de energía utilizada para masticar, digerir y almacenar nutrientes). De hecho, en un día quemamos sólo entre 90 y 270 calorías procesando alimentos. Aun si sumáramos a esto las calorías quemadas “por adelantado” al comer alimentos con calorías negativas (por ejemplo, las 14 calorías “ganadas” con la manzana), las calorías quemadas no contribuyen a una pérdida significativa de peso.

Además, la mayoría de los llamados alimentos con calorías negativas – como el apio, lechuga, hielo, etc. – son ricos en agua y en fibra (algunos), y bajos en calorías. A decir de Christy Wilson, RD: “estos alimentos de origen vegetal y bajos en calorías son una parte importante de una dieta balanceada, pero, por sí solos, carecen de los nutrientes necesarios, incluyendo proteínas y gasa, para mantener un cuerpo sano”.

En conclusión…

Las malas noticias es que no existen suficientes pruebas científicas de que estos alimentos realmente nos hagan perder peso. Eso, sin embargo, no significa que no puedas perder peso si los consumes. De hecho, si incluyes alimentos con calorías negativas en tu dieta diaria, seguramente perderás algo de peso por una sencilla razón: estarás reduciendo tu ingesta calórica. Pero también puedes perder peso si realizas actividades físicas o mejorando tus hábitos alimenticios.

Recuerda que la mejor manera de quitarte algunas libras es consumir menos calorías de las que quemas, o quemar más calorías de las que comes. Así de fácil. La clave para perder peso no es buscar alimentos que puedas comer sin culpa, sino enfocarte en las guías nutrimentales que te proporcione tu terapeuta.

De todos modos, aquí te dejamos una lista* con algunos alimentos bajos en calorías y ricos en nutrientes:

  • Blueberries: 50 blueberries = 40 calorías
  • Alcachofas: alcachofa mediana = 60 calorías
  • Toronja: toronja mediana = 40 calorías
  • Espinacas: 1 taza de espinacas crudas = 7 calorías
  • Naranja: Naranja mediana = 60 calorías
  • Sandía: 1 taza = 50 calorías
  • Bok Choy: 1 taza = 20 calorías

*Esta lista fue tomada del sitio Medical Daily, en http://www.medicaldaily.com/negative-calorie-foods-calories-burned-burning-calories-losing-weight-384826

Como ya se ha dicho, comer los alimentos de esta lista, y si están incluidos en tu guía de alimentos, te ayudarán a lograr y a mantener tu peso ideal, siempre y cuando complementes tu dieta con los nutrientes necesarios.

#YaDecídete. Puedes empezar por leer las tablas nutrimentales de los alimentos que compras, sobre todo aquellos que consideras “sanos”: la idea es que comas más inteligentemente y mejor.

La verdad acerca de los edulcorantes o sustitutos de azúcar

La verdad acerca de los edulcorantes o sustitutos de azúcar

Según la 2016 Food and Health Survey, 57% de los norteamericanos tratan de perder peso, y para lograrlo, 31% de ell@s están haciendo pequeños cambios en su dieta, tal como utilizar edulcorantes o endulzantes naturales.

La razón es simple, los edulcorantes son sustitutos del azúcar con cero calorías que no elevan los niveles de glucosa en la sangre, lo que los hace una buena alternativa si quieres bajar de peso, mantenerte en forma, o si padeces diabetes o presión alta.

Hasta aquí, todo bien, pero el verdadero problema es saber si estas opciones más “saludables” realmente lo son o si en lugar de ayudarnos están dañando nuestra salud. Por eso hemos estudiado algunos de los edulcorantes más populares en los Estados Unidos y aquí te ponemos sus tablas nutricionales sobre la mesa.

Todo lo que necesitas saber sobre los edulcorantes o sustitutos de azúcar

La American Heart Association recomienda tomar un máximo de 6 cucharaditas de azúcar al día para las mujeres, y 9 cucharaditas al día, para los hombres. Estas medidas incluyen el azúcar incluido en alimentos que lo contienen. La realidad es que, como se afirma en Face the Facts USA, los norteamericanos promedio consumen alrededor de 30 cucharadas de azúcar al día! Esto explica por qué la alternativa de los edulcorantes suena atractiva.

La mayoría de los sustitutos de azúcar son, por mucho, más dulces que el azúcar normal: ¡de entre 100 hasta 13,000 veces más dulce dependiendo de la sustancia! Así que sólo se necesita una pequeña cantidad para hacer de cualquier alimento uno muy dulce y con muy pocas o ninguna caloría contra las 16 que contiene una cucharadita de azúcar refinada.

Desafortunadamente, esto no es tan dulce como suena. Estudios recientes de la Harvard Medical School descubrieron que consumir edulcorantes hace que no relacionemos lo dulce con las calorías que comemos. Pero nuestro cuerpo se va acostumbrando a comer más cosas que saben dulce y terminamos consumiendo comida azucarada en lugar de la que nos nutre, lo que nos hace ganar peso.

Encima de eso, ya que los sustitutos de azúcar son más potentes, poco a poco la comida normalmente dulce, tal como la fruta, nos parece menos atractiva, y la comida no dulce, tal como los vegetales, prácticamente incomible.

En palabras del Dr. Ludwig, especialista en obesidad y pérdida de peso en el Hospital Infantil de Boston, el “tomar edulcorantes nos hace evitar los alimentos saludables, sustanciosos y nutritivos, y así consumimos más alimentos saborizados artificialmente y con menos valor nutricional”.

La diferencia entre “Sugar-free”, “No-added sugar”, y “Unsweetened”

En el supermercado hay una enorme cantidad de productos cuyas etiquetas afirman que son sugar-free (“sin azúcar”), no-added sugar (“sin azúcar añadida”) o unsweetened (“sin endulzantes”). El problema es que la mayoría de nosotr@s tenemos la idea de que quieren decir lo mismo, y aún peor, que quiere decir que son saludables.

Sin azúcar

Según la FDA, los alimentos sin azúcar contienen menos de 0.5 gramos de azúcar por porción. Eso quiere decir que sí puede contener otro tipo de edulcorantes artificiales para hacerlos más dulces o mejorar su sabor. Un estudio publicado en el British Dental Journal ha encontrado que la goma de mascar, dulces y bebidas sin azúcar contienen ingredientes acídicos, que pueden dañar los dientes y provocar problemas gástricos, aun cuando están etiquetados como alternativas saludables a productos con azúcar.

Sin azúcar añadida

Esto no quiere decir lo mismo que “sin azúcar”, ya que quiere decir que no se le agregaron edulcorantes naturales, tales como jugo o fruta seca durante su procesamiento. Pero bien pueden incluir edulcorantes artificiales o alcoholes de azúcar, que causan problemas dentales y gástricos, entre otros. Algunos de los productos “sin azúcar añadida” pero con alto contenido de azúcar incluida originalmente son: granola, mantequilla de maní, jugos de fruta, fruta en almíbar, etcétera.

No endulzados

La comida no endulzada no contiene edulcorantes naturales ni artificiales añadidos. Eso quiere decir su sabor dulce es totalmente natural y que puede contener azúcares que le son propias. La leche de almendra, leche de coco, salsa de manzana, tés, y otros son productos no endulzados. Si estás buscando perder peso o simplemente evitar los efectos negativos de los edulcorantes, esta es tu mejor opción.

Edulcorantes o sustitutos de azúcar aprobados por la FDA

La FDA ha aprobado cinco edulcorantes: sacarina, acesulfame, aspartamo, neotamo y sucralosa. Y también ha aprobado un endulzante natural, la stevia. Sin embargo, opositores han alegado que algunos de estos edulcorantes han sido relacionados con diferentes problemas de salud.

No es fácil comprobar que esto sea cierto o no, pero para evitar riesgos, nuestra recomendación es usarlos con moderación mientras estás en un régimen para perder peso. Ya que lograste llegar a tu meta, usa endulzantes naturales con moderación para no consumir más calorías de las que necesitas para mantener tu peso logrado.

Si los consumes porque tienes diabetes y es lo que te recomendó tu doctor, hazlo también con moderación, o pregúntale si puedes utilizar pocas cantidades de endulzantes naturales e incorporar actividad física para contrarrestar las calorías consumidas.

Recuerda que no sólo se trata de “guardar la línea”, sino, sobre todo, de cuidar tu salud. Así que #YaDecídete y empieza a cambiar tus hábitos.

Toxinas y químicos que causan sobrepeso y obesidad

Toxinas y químicos que causan sobrepeso y obesidad

Todos hemos oído hablar sobre los riesgos potenciales que tienen las toxinas y los químicos en lo que comemos. Pero ¿realmente sabemos por qué debemos alejarnos de algunos alimentos? En este artículo te vamos a decir qué ingredientes debes evitar si quieres mantenerte san@ y en forma.

¿Qué son las toxinas?

Las toxinas son sustancias venenosas que se encuentran en nuestro cuerpo y también en nuestros alimentos y que pueden causar daño a nuestro organismo.

Las toxinas que aquí nos ocupan se denominan “toxinas externas”, aquellas que se añaden artificialmente a lo que comemos. Estas sustancias se encuentran prácticamente en TODO lo que utilizamos diariamente, desde tu shampoo hasta el agua que bebes.

Químicos en los alimentos que causan aumento de peso

Cada etapa del proceso para llevar comida tu mesa (producción, recolección, procesamiento, empaquetado, transporte, marketing, y consumo) utiliza una gran cantidad de químicos de todo tipo. El problema es que algunos de estos químicos se quedan en nuestra comida e incluso permanecen en nuestro cuerpo, dañando nuestra salud en general.

Estudios recientes han mostrado que los químicos presentes en nuestro alimento pueden afectar nuestro metabolismo y hacernos ganar libras de más. Según la Escuela de salud pública de la Universidad de Harvard, uno de los factores que más contribuye a la epidemia de obesidad es nuestra continua exposición a los obesógenos.

El término obesógeno se acuñó en 2006 para referirse a los químicos industriales y componentes no calóricos en nuestra comida que contribuyen a que ganemos peso. Por eso es muy importante que sepamos cuales ingredientes presentes en nuestros alimentos debemos evitar.

Aditivos químicos que debemos evitar

La mayoría de los químicos en la comida procesada de los Estados Unidos se crearon en el laboratorio para mejorar su tiempo de vida en anaquel, reducir el costo de su producción en masa, o hacer más atractiva su apariencia con colores.

La mala noticia es que la mayoría de esos químicos hacen más daño que bien, y por ello es importante que leamos con cuidado las Tablas de Información Nutricional (aquí te decimos cómo) y saber así qué alimentos merecen un lugar en nuestro carrito del súper.

Cuando compres tus alimentos, es muy importante que te cerciores de que NO CONTENGAN ninguno de los ingredientes de la siguiente lista:

  1. Grasas trans: Las grasas trans aumentan los niveles de colesterol “malo” (LDL) y de triglicéridos, y disminuye tu colesterol “bueno” (HDL). Además, aumenta el riesgo de trombos en la sangre y de ataques cardíacos. La mayoría de la comida “chatarra”, donas, pizzas, y barras de margarina las contienen.
  2. Grasa vegetal: La grasa vegetal o aceite parcialmente hidrogenado, taponea las arterias y es causa de sobrepreso y obesidad. También aumenta el riesgo de síndrome metabólico. Se encuentran en las galletas, pastas, snacks y palomitas de maíz. Es mejor elegir grasas monoinsaturadas, tales como aceite de oliva, cacahuate o canola, así como alimentos que contengan ácidos grasos insaturados o ácidos grasos Omega-3.
  3. Jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF): Según investigadores de la Universidad Tufts, la mayoría de las calorías que consumen los norteamericanos provienen del JMAF, ya que lo encontramos prácticamente en TODO: sodas, cátsup, jugos embotellados, yogurts endulzados… todo lo sepa dulce. El JMAF aumenta los niveles de triglicéridos, estimula las hormonas que almacenan grasas, y nos hacen comer de más y así ganar peso.
  4. BHA (Butilhidroxianisol) & BHT (Butil hidroxitolueno): Estos conservadores han sido declarados carcinógenos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Se ha descubierto también que altera las hormonas y afecta la fertilidad masculina. Puede encontrárseles en las carnes procesadas, goma de mascar, mantequillas y margarinas, cereales y patatas congeladas.
  5. Hormona de crecimiento bovina recombinada (rBGH/rBST): Produce niveles altos de factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) en productos lácteos. Además, es un factor importante para el cáncer de mama, próstata y colon. Se encuentran en la leche y sus derivados como yogurts, helados, etc.
  6. Organismos genéticamente modificados (GMOs): Casi 70% de los alimentos procesados provienen de GMOs, que causan daño a los órganos, desórdenes gastrointestinales e inmunológicos, envejecimiento prematuro e infertilidad. Como básicamente ningún producto dice claramente estar hecho a base de GMOs, lo que debes buscar es que esté certificado como producto orgánico (USDA Organic), así sabrás que no es un GMO.
  7. Benzoato de sodio y Benzoato de Potasio: El benceno es un conocido cancerígeno ligado a problemas severos de la tiroides. Suele encontrarse en las sodas, jugos, mermeladas y jarabes. Cuando exponemos botellas de plástico a altas temperaturas, o cuando los conservadores se mezclan con ácido ascórbico (vitamina C contenida en cualquier cítrico), se producen niveles de benceno que pueden resultar muy peligrosos.
  8. Glutamato monosódico (GMS): Es el “potenciador de sabor” más común, así que es fácil hallarlo en botanas empaquetadas, sopas instantáneas y sustitutos de caldos de pollo, carne, etc. En grandes niveles, puede dañar severamente la química cerebral.
  9. Colorantes artificiales: Se adicionan a los suplementos alimenticios y a la comida para hacerlos más atractivos. Algunos colorantes artificiales provienen de alquitrán de hulla (usada en las pinturas exteriores y recubrimientos), un compuesto que se ha ligado a varios problemas de salud tal como el autismo, TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) y cáncer.
  10. Edulcorantes artificiales: Muchos de nuestros edulcorantes, supuestamente dietéticos, nos hacen más daño que bien. Los estudios sugieren que los edulcorantes artificiales juegan con nuestro cerebro y hacen que olvidemos que lo dulce se traduce en calorías extras, por lo que comemos más dulces sin estar conscientes de que nos engordan.

Como podrás ver, la mayoría de los alimentos que compramos en el supermercado contienen uno o más de estos ingredientes. Sin embargo, aprender a comer inteligentemente es más fácil de lo que crees. Se trata sólo de estar conscientes de las porciones e ingredientes que nos ayudan a llevar un estilo de vida más sano, así que #YaDecídete.