¿Sabías que la grasa que acumulamos podría ser una armadura emocional?

Según los profesionales de la salud, cualquiera de nosotr@s es perfectamente capaz de perder peso, el verdadero problema reside en no recuperarlo. Así que, si te has puesto a dieta una y otra vez y no has podido perder o mantener tu peso, probablemente estés acumulando grasa como armadura emocional.

Acumular emociones = Acumular grasa

Estudios recientes han demostrado que las emociones que no hemos procesado nos hacen acumular grasa. De hecho, un artículo publicado por la International Journal of Obesity afirma que las emociones negativas, tales como la ansiedad y el estrés hacen que produzcamos cortisol, una hormona que en altos niveles nos hacen ganar peso y acumular grasa abdominal.

Del mismo modo, las antiguas enseñanzas de Ayurveda, una práctica milenaria de la India asegura que nuestro estado emocional tiene un gran impacto en nuestra salud física. Ya que somos seres emocionales, hay una profunda conexión entre nuestros pensamientos – tanto conscientes como inconscientes – y la grasa que acumulamos en nuestro cuerpo.

Los principios básicos son muy simples: nuestro cuerpo tiene que poner en algún lado todo aquello con lo que no podemos lidiar. Así, ganar peso puede ser sólo un síntoma de nuestro desbalance emocional, y si no somos capaces de rebalancearlas, muy probablemente las conservemos como grasa corporal a modo de armadura emocional.

Cómo trabajan las emociones negativas en nuestro cuerpo

Muchos de nosotr@s utilizamos la comida no sólo para nutrir nuestro cuerpo, sino también para “cubrir” nuestras necesidades emocionales. Es por ello que tener unas libras de más nos sirven como un escudo o armadura contra todas las situaciones y personas que pudieran potencialmente herirnos u obligarnos a enfrentar nuestros miedos y ansiedades.

Pero nuestra grasa corporal no sólo es una manera de protegernos a nosotros mismos, también significa que estamos evitando el riesgo de intentar nuevas cosas – “Cuando haya perdido peso, seguramente haré eso” – así que usamos nuestra grasa corporal como una excusa para no vivir nuestra vida hoy.

Éstas son algunas de las emociones negativas que suelen hacernos acumular grasa corporal:

  • Abandono e inseguridades.
  • Necesidad de protección por daño o agresión.
  • Necesidad de ser vistos y reconocidos.
  • Carencias emocionales y/o económicas.
  • Separación, muertes, abortos.
  • Frustración; necesidad de esconder nuestras emociones.
  • Maternidad y necesidad de proteger al niñ@ interior.

Algunos consejos que pueden ayudarte a perder peso y curar tus emociones

  1. Lleva un diario de comida: Debes anotar TODO lo que comas, y más importante aún, cómo te sientes antes y después de comerlo. Esto te ayudará a saber para qué estás usando la comida y te dará una idea de cuáles son tus problemas.
  2. Comienza a hacer ejercicio: Da paseos, haz yoga, toma clases de baile. Cuando empezamos a movernos reemplazamos la comida – y el sentirnos mal – con una actividad más placentera, algo que nos hace sentir bien.
  3. Come conscientemente: Sé plenamente consciente de lo que te llevas a la boca, y cada vez que decidas comer algo, pregúntate por qué lo estás comiendo y qué beneficios (beneficios reales) te traerá.
  4. Elige tus alimentos inteligentemente: Si sabes qué alimentos son los mejores para ti cuando estás tratando de perder peso, como sólo esos alimentos. Ve al supermercado ya con una lista y trata de evitar cualquier situación en que sepas que podrías comer de más o comer comida poco sana.
  5. Acéptate, ámate, y perdónate: Esto puede no ser tan sencillo como suena, la buena noticia es que puedes entrenarte a hacerlo. Puedes empezar por anotar todos los días al menos una de tus virtudes, algo que tú o los demás amen de ti. También puedes poner una nota en algún lugar que te sea siempre visible, así recordarás tantas veces como puedas lo maravillos@ que eres.

Como has visto, ganar peso y acumular grasa no sólo tiene que ver con malos hábitos alimenticios, sino que también son una consecuencia de una salud emocional deficiente.

Si tú eres un@ de és@s que piensan que nunca vas a perder peso, pregúntate qué conflictos estás evadiendo o escondiendo, trata de resolverlos y libérate de esa armadura emocional. Éste siempre puede ser el primer día del resto de tu vida, así que #YaDecídete.